El panorama político en Alemania ha cambiado por completo y la fragmentación ha llegado. El país afronta la era pos-Merkel con un escenario que empuja a una negociación entre partidos que se antoja larga e intensa. Las elecciones de este domingo proclamaron a los socialdemócratas del SPD como ganador (en torno a un 26%), pero por muy poco margen frente a los conservadores, el partido de Merkel, la CDU-CSU (que se queda en torno al 25%).

De hecho, los dos candidatos, Olaf Scholz y Armin Laschet avisaron de que intentarán formar Gobierno. Por eso la pelota pasará a manos de las fuerzas menores: en tercera posición acabaron los Verdes (alrededor de un 15%) mientras que los liberales del FDP se acercaron a un 12% y la ultraderecha deAfD, sometida a un cordón sanitario, se quedó en un 11%. Por su parte, la izquierda poscomunista de Die Linke se quedó al límite y entraría en el Bundestag con un 5% de los votos.

Las opciones que se abren en ese escenario son varias y las negociaciones empezarán casi inmediatamente. La preferencia de Scholz es la llamada coalición semáforo, formada por el SPD, los Verdes y el FDP. Pero también habría posibilidades para una coalición Jamaica, en la que se integraría la CDU junto a los ecologistas y a los liberales. La vía de una coalición de izquierdas (SPD, Verdes y Die Linke) sería más improbable, pero los socialdemócratas no lo verían con malos ojos si las peticiones del FDP fuesen excesivas.

Las primeras pistas para las negociaciones ya se han mostrado y el líder del FDP, Christian Lindner, dejó claro que su opción preferida es un pacto con la CDU-CSU y con los Verdes, aunque no se cierra en banda a entrar en la semáforo. De hecho, pidió a Annalena Baerbock ponerse ellos de acuerdo antes de negociar con el SPD o con la CDU. Los ecologistas, en cambio, están más cerca de esta última fórmula que de una liderada por los conservadores.

En cualquier caso, Alemania deja así atrás 16 años de completa estabilidad y el Gobierno que se forme en las próximas semanas tendrá que incluir a tres partidos. De hecho, ningún Gobierno alemán ha sido de partido único desde 1953, bajo el mando de Konrad Adenauer. Con Merkel ha gobernado tres legislaturas la llamada gran coalición formada por la CDU y el SPD y una legislatura, entre 2009 y 2013, un Ejecutivo formado por los democristianos y los liberales del FDP. Tras estos comicios socialdemocrátas y conservadores no parecen dispuestos a pactar otra gran coalición, salvo emergencia.

Sea cual sea el final de la historia la continuidad tratará de ser la base del nuevo Gobierno. Salvo la ultraderecha de AfD, que está fuera de cualquier conversación por el veto al que está sometida, y los poscomunistas de Die Linke, que tienen como línea roja más importante la política exterior, el resto de partidos son bastante pragmáticos, europeístas y por lo tanto dibujarán una Alemania con matices pero muy parecida a la de los últimos años.