Con semblante serio y tras varios días rodeado de críticas, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se dirigió a la nación para analizar la situación en Afganistán. Y fue muy rotundo. Aseguró que nunca pretendió construir un Estado democrático en Afganistán, sino solo vencer a Al Qaeda. «Fuimos a Afganistán con unos objetivos claros: que los que nos atacaron el 11-S fueran sentados ante la Justicia y acabar con Al Qaeda. Y lo conseguimos. Lo que nosotros fuimos a hacer era evitar un ataque terrorista en suelo estadounidense», expresó al inicio de su discurso.

«Hemos realizado misiones contraterroristas en diferentes países y si fuera necesario lo haríamos también en Afganistán», dijo, pero recordó que la retirada de las tropas de Afganistán fue una decisión tomada por la Administración de Donald Trump. Y, en todo caso, él la respaldó y ahora la defiende. «Seguimos estando ahí, teníamos los riesgos claros», sostuvo Biden y reconoció que la invasión talibán «ha ocurrido más rápido de lo esperado» porque «los líderes afganos se han rendido y se han huido». Fue, de nuevo, muy firme: «Nosotros no podemos luchar una guerra que el Gobierno afgano no quiere luchar».

Una mujer lleva una mascarilla de prevención tras confirmarse en Herat el primer afectado del país.

En este sentido, Biden dijo que Estados Unidos «ha facilitado fuerza militar al Gobierno afgano» pero no le puede facilitar «las ganas de luchar» frente a los talibanes. Tras acusarles directamente de deserción, Biden repitió que tras 20 años en Afganistán era necesario retirarse.

«¿Cuántas generaciones más de hijas e hijos de Estados Unidos me harían enviar para luchar en la guerra civil de Afganistán, cuando las tropas afganas no lo harán?», se preguntó para defender su posición. «No pienso repetir los errores del pasado», añadió el presidente de Estados Unidos, que a pesar de las críticas que ha recibido no ha reculado ni un milímetro, aunque tampoco profundizó demasiado en la situación interna de Afganistán. Sobre ella se limitó a asegurar que la responsabilidad no es de Washington en ningún caso y cargó todo el peso sobre el Gobierno afgano ya derrocado en favor de los talibanes.

Biden asume, por lo tanto, que debe ser labor del ejército afgano asegurar el país frente a los talibanes, y reiteró que no reculará en su decisión de retirar a las tropas, más allá de su papel en la repatriación de los ciudadanos estadounidenses. «No le voy a pasar esta responsabilidad (salir de Afganistán) a un quinto presidente», sentenció desde la Casa Blanca.

«Nuestras tropas no pueden, ni deben luchar y morir en una guerra que las fuerzas afganas no están dispuestas a pelear«, ha defendido Biden, que habló además del dinero que Estados Unidos ha destinado a esta guerra y ha enumerado los esfuerzos económicos que se ha realizado para capacitar, formar y mantener a las fuerzas de seguridad afganas.

Personas acercándose al aeropuerto de Kabul andando tras la victoria talibán.

En una comparecencia sin alardes y sin dar demasiadas explicaciones, Biden puso de manifiesto que Estados Unidos tiene poco que hacer ya en Afganistán. «Tras 20 años, he aprendido de la manera más difícil que nunca hubo un buen momento para retirar a las fuerzas de EE UU«, terminó diciendo. Mientras, el país se sume en el caos.