Más de 23.000 gasolineras de Estados Unidos prohibirán el uso de teléfonos celulares en sus instalaciones por temor a que estos aparatos puedan provocar incendios o explosiones. Aunque no existe ningún precedente sobre estos accidentes, las compañías BP Amoco y Chevron han anunciado que impedirán el uso de estos aparatos como “una medida de precaución”.

La prohibición afectará a los teléfonos móviles, los buscapersonas y los reproductores portátiles de discos compactos, a los que se ha atribuido la capacidad de iniciar fuegos y provocar explosiones por la frecuencia de onda que utilizan para la comunicación.

Numerosos usuarios de los teléfonos celulares han expresado sus quejas por la decisión, según informó ayer el diario USA Today.

Los móviles, cuyo uso no está prohibido mientras se conduce en EE UU, han sido prohibidos ya en algunos condados del Estado de Ohio porque se considera que pueden ser responsables de distracción entre los conductores.

Otro de los peligros que se atribuyen a los aparatos de telefonía móvil es el de provocar con sus ondas interferencias en las funciones cerebrales, aunque este extremo no ha sido contrastado en ningún estudio médico.