Los Angeles Rams hicieron buenos los pronósticos y se proclamaron campeones de la Super Bowl LVI derrotando a los Cincinnati Bengals (20-23) en una final que se decidió a falta de minuto y medio. Un touchdown de Cooper Kupp, nombrado MVP, permitió a los angelinos culminar la remontada y conseguir así su segundo título tras el logrado en el 2000. El equipo de Sean McVay, técnico más joven en conseguir ganar una Super Bowl, supo sobreponerse a la lesión de Odell Beckham Jr. para escribir una página dorada de su historia.

Una cruel derrota para unos Bengals que se vieron con el anillo en la mano pero que acabaron pagando la fragilidad de su línea ofensiva. De poco valió el titánico esfuerzo de Joe Burrow, que jugó los últimos drives cojo por problemas en su rodilla. El quarterback lideró con descaro a unos jóvenes Bengals que cayeron con honor.

 

 

Fiesta grande en el SoFi Stadium, feudo de los Rams, que vio como sus jugadores tuvieron que exprimirse al máximo para poder alzar el Trofeo Vince Lombardi. Abonados a la épica durante todos los playoffs, los californianos supieron gestionar los nervios en el momento cumbre y al igual que ante los San Francisco 49ers en la final de conferencia, le dieron la vuelta al marcador en el último cuarto.

Inicio fulgurante de los Rams truncado por la lesión de Beckham Jr.

Los Rams, que pese a jugar en su estadio actuaron como visitantes, salieron decididos a hacer valer su teórica superioridad. Con un touchdown de Beckham Jr. y otro de Kupp al inicio del segundo cuarto consiguieron poner tierra de por medio (3-13). La línea ofensiva de Cincinnati era incapaz de dar tiempo a su quarterback para armar la jugada y la final cogió un claro color visitante.

Sin embargo, todo cambió con la lesión de Beckham Jr.. Un mal apoyo del ex de los Browns le obligó a retirarse por problemas en la rodilla. Los Bengals, que habían conseguido recortar la desventaja con un touchdown de Higgins (10-13), interceptaron a Stafford y empezaron a creer en sus posibilidades antes del paso por los vestuarios.

Golpe sobre la mesa de los Bengals

La tendencia ascendente de los Bengals continuó tras el halftime show. En la primera jugada de la segunda mitad consiguieron ponerse por delante por primera vez gracias a un polémico touchdown de Higgins, que se deshizo de su par agarrándole la máscara. Los Rams acusaron el golpe y en la acción posterior Stafford sufrió su segunda intercepción, que acabó derivando en un field goal para Cincinnati (20-13). Respondieron los angelinos con otro field goal (20-16) y el encuentro entró en una fase de nervios en la que los ataques empezaron a diluirse ante las defensas.

Recital de Aaron Donald y despertar de Cooper Kupp

Los siete siguientes drives acabaron en punt. El juego de carrera no funcionaba en ninguno de los dos equipos y Stafford no encontraba a un Cooper Kupp que recibía un dos para uno en cada acción. La defensa de los Rams daba una vida extra tras otra a su ataque con una intensa presión sobre Burrow. El quarterback tuvo que aguantar hasta siete sacks y al inicio del último cuarto se fue del campo visiblemente dolido de su rodilla derecha tras recibir un placaje.

Aaron Donald se convirtió en una pesadilla para la línea ofensiva, incapaz de contenerle. Burrow volvió al frente del ataque en la siguiente secuencia pero lo hizo totalmente cojo e incapaz de hacer jugar a su ataque.

Cooper Kupp despertó en el momento justo. Primero salvó un comprometido 4&1 y posteriormente consiguió el touchdown decisivo a falta de 1’25” para la conclusión. Burrow lo intentó sin éxito a la desesperada pero ya muy mermado y los Rams pudieron celebrar con su gente que vuelven a ser los reyes de la NFL.

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