El panorama económico actual mantiene preocupados a los consumidores estadounidenses. A medida que suben los precios a niveles nunca antes vistos en 40 años, el estado de ánimo de algunos trabajadores se ha visto perjudicado ante las expectativas de que sus ingresos bajen en los próximos meses.

En junio, la proporción de trabajadores estadounidenses de hogares con ingresos anuales de menos de $50,000 dólares que esperaban aumentar una pérdida de ingresos laborales en las siguientes cuatro semanas pasó del 10.3% al 13.2%, mientras que la proporción de hogares que ganan $100,000 dólares o más se disparó del 10.4% al 15.7%.

El más reciente Índice Morning Consult /Axios dijo que la desigualdad económica en el país aumento del 5.28% en mayo al 5.54% en junio. Por su parte, la confianza del consumidor se desplomó y las expectativas de pérdida de ingresos se dispararon.

El informe, que realizó más de 260,000 entrevistas y midió la desigualdad en cuatro categorías, confianza del consumidor, resultados de empleo, expectativas de empleo y vulnerabilidad financiera, dijo que a medida que los trabajadores estadounidenses se sienten menos seguros, las probabilidades de que disminuya el gasto aumentan. Ellos tienen como prioridad conservar sus trabajos actuales.

Entre mediados de mayo y mediados de junio, la confianza del consumidor cayó 5.5% entre los adultos que ganan menos de $50,000 dólares al año y 6.8% entre hogares de ingresos más elevados.

La vulnerabilidad financiera también subió a medida que incrementaron los precios de productos básicos, dice el informe. Varios estadounidenses han recurrido a sus ahorros para hacer frente a los gastos actuales. Sin embargo, conforme suben los precios y pasa el tiempo este soporte financiero se ha escaseado. En junio, 36.9% de los adultos de hogares de bajos ingresos dijeron que carecían de ahorros para cubrir los gastos básicos del mes completo, frente al 32.2% del mes anterior.

La inflación actual en el país ha impactado con mayor fuerza en diferentes ítems de consumo como la alimentación, energéticos y la vivienda. En este último, ha provocado una desaceleración en el mercado inmobiliario, debido a los altos precios de vivienda y de alquileres. Cada vez menos estadounidenses pueden pagar por una vivienda, dice otro reporte.

El precio promedio de una vivienda superó la barrera de los $400,000 dólares por primera vez, y las tasas hipotecarias se acercaron al 6%. Datos de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios dijo que las ventas de mayo fueron 8.6% más bajas que el año anterior.

En tanto, los nuevos alquileres de viviendas unifamiliares, –equivalente a la mitad del mercado residencial–, subieron 14% en mayo pasado, según la firma de análisis de bienes raíces CoreLogic.

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